Cuánto costó de verdad la mudanza
Una mudanza es un proyecto corto y caro repartido entre dos o tres meses y una docena de categorías. Como gasto mensual normal es ilegible; como proyecto da un número que sirve.
Te mudas un sábado y la mudanza empieza en realidad seis semanas antes, con la señal, y termina dos meses después, con la última estantería y el alta del gas. Por el camino has pagado furgoneta, cajas, cerradura, cortinas, una comida rápida detrás de otra porque la cocina no estaba montada, y un montón de cosas pequeñas cuyo recuerdo se pierde en cuanto se apilan.
Si todo eso entra en tus categorías normales, el resultado es que durante dos meses tu registro dice que gastas una barbaridad en hogar, en alimentación y en transporte, y no dice en ningún sitio lo que costó mudarse. Un mes malo no explica nada. Un proyecto sí.
Una mudanza no es un mes malo, es un proyecto de tres meses
La diferencia práctica es esta: el mes es un contenedor que se cierra solo el día treinta, y la mudanza no cabe dentro. Empieza cuando pagas la primera cosa que no habrías pagado si te quedaras donde estabas, y acaba cuando dejas de pagarlas. Puede ser un mes y medio o cuatro meses, y ninguna de las dos duraciones es un fallo.
Se marca con una etiqueta, no con una categoría
Es tentador crear una categoría llamada mudanza y meterlo todo ahí. Funciona hasta que quieres saber cuánto de aquello fue mobiliario y cuánto fue transporte, y entonces te has quedado sin la información. Lo que suele salir mejor es dejar cada gasto en su categoría de siempre y añadirle una marca común: una etiqueta, una palabra fija en la nota, lo que tu forma de anotar permita. Así puedes leer el mismo dinero de dos maneras, por tipo de gasto y por proyecto, sin duplicar nada.
Elige la palabra antes de empezar y no la cambies a mitad. Mudanza, piso nuevo, traslado: da igual cuál, pero si a mitad de camino pasas de una a otra, al final tendrás dos listas incompletas en vez de una entera.
Las tres bolsas en las que cae casi todo
- El traslado propiamente dicho: furgoneta o empresa, cajas y embalaje, los dos amigos a los que invitas a cenar por echar la tarde, la gasolina de los cuatro viajes que hiciste tú con el coche.
- La puesta en marcha del piso: altas y cambios de titular de los suministros, cerradura, persianas, pintura, lámparas, la mampara que no venía, los muebles que hubo que comprar porque los antiguos no encajaban.
- El desgaste de vivir a medias: comer fuera porque la cocina está en cajas, el trastero temporal, las semanas en que pagas dos alquileres o el alquiler y la hipoteca a la vez.
- El dinero que vuelve: la fianza del piso anterior, lo que te devuelven de suministros, lo que sacas vendiendo el sofá que no cabe.
La tercera bolsa es la que casi nadie anota y la que más distorsiona. No parece gasto de mudanza porque llega en forma de bares y de pedidos a domicilio, pero no habría existido sin la mudanza. Si la dejas fuera, el número final saldrá bonito y falso.
La fianza no es un gasto
La fianza sale de tu cuenta como cualquier otro pago, pero no se ha consumido: sigue siendo tuya, aparcada en otro sitio. Si la anotas como gasto, el coste de la mudanza se infla con un dinero que en muchos casos vuelve meses después, y cuando vuelva no sabrás dónde ponerlo. Lo más manejable es tratarla como un movimiento entre tus propios sitios, igual que sacar dinero del cajero, y anotar como gasto real solo la parte que finalmente no te devuelvan.
Lo mismo pasa con la señal que se descuenta luego del primer mes, o con la parte de la comunidad de propietarios que el anterior inquilino te compensa. No es dinero gastado, es dinero que cambió de sitio.
Cuándo dar el proyecto por cerrado
Nunca hay un último gasto claro, porque siempre queda algo: un estante en un mes, un espejo dos meses después. Una forma sencilla de cerrarlo es poner una fecha por adelantado, por ejemplo tres meses desde la entrega de llaves, y decidir que lo que llegue después ya es hogar normal. No es exacto, y no pasa nada: el objetivo no es un número perfecto, es un número que puedas mirar.
Cuando lo cierres, apunta el total en algún sitio donde vayas a encontrarlo. La próxima vez que te plantees un cambio de piso, esa cifra vale más que cualquier estimación que puedas hacer en ese momento, porque es tuya y es real.
Preguntas frecuentes
¿Creo una categoría de mudanza o uso una etiqueta?
La etiqueta suele funcionar mejor. Con una categoría propia pierdes el detalle: dentro de mudanza ya no distingues muebles de transporte ni de comida fuera. Con una etiqueta común, cada gasto se queda en su categoría de siempre y además puedes sumarlos todos cuando quieras. Lo importante es usar exactamente la misma palabra desde el primer apunte hasta el último.
¿La fianza cuenta como gasto de mudanza?
No mientras siga siendo recuperable. Es dinero tuyo que cambia de sitio, no dinero consumido, así que lo natural es anotarla como traspaso y no como gasto. Si al devolvértela descuentan una parte por desperfectos, esa parte sí es gasto y se anota cuando lo sepas, con la fecha en que ocurre. Así el coste del traslado no queda inflado durante meses.
¿Cuento la comida a domicilio de las primeras semanas?
Si la pediste porque la cocina estaba en cajas, sí. Ese gasto no existiría sin la mudanza, y suele ser una de las partidas más grandes y menos visibles. Déjalo en tu categoría de comer fuera, para que tu alimentación del año siga siendo comparable, y márcalo con la etiqueta del proyecto para que también sume dentro del coste del traslado.
¿Y si me mudé hace meses y no anoté nada?
Se puede reconstruir bastante bien sin memoria. Los movimientos del banco de esas semanas están ahí, y la mayoría de los gastos grandes de una mudanza pasan por tarjeta o transferencia. Repasa dos o tres meses, marca lo que reconozcas y acepta que el efectivo quedará fuera. Un total aproximado con lo grande dentro sirve; uno exacto no lo vas a conseguir y tampoco lo necesitas.
Pruébalo un mes
Fambook le da a una casa una sola libreta compartida: cualquiera apunta un gasto en segundos, cada apunte dice quién lo hizo, y el mes suma en un sitio en vez de en dos. Apunta sin cobertura y sincroniza después. Apuntar, categorías, presupuestos, estadísticas, importar y exportar en CSV, sincronización y compartir entre dos personas son gratis: la suscripción solo te compra teclear menos.