Los gastos que solo llegan una vez al año y siempre pillan en mal momento
El seguro del coche, el IBI, la derrama de la comunidad, la ITV, los libros de septiembre. No son imprevistos: son previsibles y aun así descolocan el mes en que caen. Cómo dejar de tratarlos como sorpresas.
Hay meses que parecen ir mal y no van mal. Van normales, solo que ese mes tocaba el seguro del coche. O el IBI. O una derrama de la comunidad de propietarios que se aprobó en junta hace ocho meses y que llevabas ocho meses sin pensar.
Lo interesante de estos gastos es que ninguno es una sorpresa. El seguro se renueva el mismo mes todos los años. El IBI llega cuando llega tu ayuntamiento. La ITV toca cada dos años y lo pone el papel. Y aun así, cuando cae, el mes se descoloca como si hubiera pasado algo imprevisto.
Por qué descolocan si son previsibles
Porque una libreta de gastos, por defecto, trabaja por meses. Y un gasto anual no cabe en un mes: cabe en doce. Cuando lo apuntas entero en el mes en que se paga, ese mes queda deformado y los otros once quedan limpios de una manera que también es falsa. Ninguna de las doce cifras describe lo que de verdad cuesta vivir en tu casa.
El efecto secundario es peor que la deformación. Si el mes del seguro sale disparado, la conclusión fácil es «este mes nos hemos pasado» y la siguiente es apretar en algo que no tenía nada que ver, normalmente la compra. Se aprieta donde se puede apretar, no donde estaba el problema, y como el problema no estaba ahí, el mes siguiente vuelve a pasar lo mismo.
Primero: hacer la lista, que es la parte que nadie hace
Antes de cualquier método hace falta saber qué hay. Y la lista casi nunca está en la cabeza de una sola persona: uno lleva el coche, otro lleva los colegios, y las cosas de la casa las lleva quien las lleva. Sentarse veinte minutos con el calendario del año pasado y sacar todo lo que se paga una o dos veces al año es más útil que cualquier fórmula.
- Seguros: coche, hogar, vida, el de la moto que casi olvidas.
- Impuestos y tasas que llegan solos: IBI, basuras, el impuesto de circulación.
- La comunidad de propietarios, y en especial cualquier derrama aprobada aunque todavía no se haya girado.
- Colegio y septiembre entero: libros, material, uniformes, matrícula de las extraescolares.
- Mantenimiento con fecha: ITV, revisión de la caldera, revisión del coche, dentista de una vez al año.
- Lo que no tiene fecha fija pero pasa todos los años: regalos de Navidad, un viaje, cumpleaños grandes.
Esa última línea es la que más gente se salta, y es la que más dinero mueve. Los regalos de diciembre no son un imprevisto: pasan todos los diciembres desde que tienes memoria.
Repartirlo: dos maneras, y las dos funcionan
Doceava parte, apartada aparte
Sumas el total del año, lo divides entre doce, y cada mes mueves esa cantidad a una cuenta distinta de la que usas para el día a día. Cuando llega el recibo, lo pagas desde ahí. En la libreta apuntas el gasto cuando ocurre de verdad, pero el golpe ya está amortiguado porque el dinero llevaba meses esperándolo.
El coste de este método es que te obliga a tener el dinero por delante desde el principio, y el primer año es incómodo porque estás llenando el bote mientras todavía te caen recibos que no habías provisionado. A partir del segundo año se pone fácil.
Dejarlos fuera del mes y mirarlos como un bloque anual
La otra manera es más contable y menos exigente: apuntas el gasto en su mes, como es, pero le pones una categoría propia — «anuales» o el nombre que quieras — y aceptas que esa categoría no se lee mes a mes, se lee una vez al año. Cuando revises un mes con seguro dentro, sabes de dónde viene el bulto y no vas a apretar la compra por su culpa.
Aquí no apartas dinero, así que sigues expuesto al momento en que cae; lo que ganas es que dejas de leer mal tus propios meses. Para mucha gente eso ya es la mitad del problema resuelto.
Cómo anotarlos para que el año que viene sea más fácil
Cuando pagues uno de estos recibos, la nota del apunte importa más que de costumbre. «Seguro coche» sirve poco dentro de once meses. «Seguro coche, renovación anual, vence en marzo» convierte el apunte de este año en el aviso del año que viene, sin que tengas que acordarte de nada.
Y si compartes la libreta con alguien, el recibo domiciliado tiene una virtud escondida: se paga solo, así que a veces nadie lo apunta y nadie lo comenta. Que aparezca en la libreta con su nombre completo es lo que hace que los dos sepáis que existe, en vez de que lo sepa solo quien mira la cuenta.
Qué haces con lo que ya te ha pillado
Si estás leyendo esto en medio de un mes torcido porque acaba de caer algo grande, no hay mucho que optimizar: ese recibo ya está pagado. Lo único aprovechable es apuntarlo bien, con su fecha y su nota, y añadirlo a la lista. El año que viene ese mismo gasto llegará igual, pero ya no llegará como una sorpresa, y esa diferencia es toda la que se puede conseguir con una libreta.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto debería apartar cada mes si no sé lo que voy a gastar en Navidad?
Usa lo del año pasado como punto de partida, aunque sea aproximado, y ajústalo el año que viene con la cifra real. Un número aproximado que revisas cada año se acerca a la realidad rápido; esperar a tener el número perfecto suele terminar en no apartar nada. Si de verdad no tienes ni idea, apunta lo de este diciembre con cuidado y ya tendrás la base.
¿Apunto el gasto cuando aparto el dinero o cuando pago el recibo?
Cuando pagas el recibo. Apartar dinero es moverlo de un bolsillo a otro y no es un gasto; si lo apuntas como gasto y luego apuntas también el recibo, lo estás contando dos veces. El traspaso mensual puede quedar fuera de la libreta o registrarse como movimiento entre cuentas, pero no como gasto.
¿Y las derramas de la comunidad, que ni siquiera sé cuándo llegan?
En cuanto se aprueben en junta, apúntalas en la lista con el importe y el número de plazos, aunque el primer recibo tarde meses. Es el gasto grande del que más gente se entera dos veces: una en la junta y otra cuando le llega. Anotarlo el mismo día que se aprueba lo convierte en previsible.
¿Merece la pena separar estos gastos en su propia categoría?
Sí, y sobre todo si compartís la libreta. Una categoría propia hace que el mes se pueda leer de dos maneras: con los anuales dentro, para saber lo que salió de verdad, y sin ellos, para saber cómo va el día a día. Sin esa separación, las dos preguntas se contestan con el mismo número y ninguna queda bien contestada.
Pruébalo un mes
Fambook le da a una casa una sola libreta compartida: cualquiera apunta un gasto en segundos, cada apunte dice quién lo hizo, y el mes suma en un sitio en vez de en dos. Apunta sin cobertura y sincroniza después. Apuntar, categorías, presupuestos, estadísticas, importar y exportar en CSV, sincronización y compartir entre dos personas son gratis: la suscripción solo te compra teclear menos.