Mirar un año entero de gastos sin que se convierta en un juicio
Un año da respuestas que un mes no puede dar, porque casi todo lo que descoloca un mes es estacional. Qué buscar, en qué orden, y qué conclusiones no aguantan.
Un mes es una unidad demasiado corta para casi todo lo que de verdad quieres saber. En un mes cabe un seguro, un viaje o una avería, y cualquiera de las tres deforma el conjunto lo suficiente como para que las conclusiones sean falsas.
Doce meses seguidos son otra cosa. Contienen todo lo estacional al menos una vez, y por primera vez permiten distinguir entre «este mes fue raro» y «esto ha cambiado».
Antes de mirar, dos minutos de honestidad sobre los datos
Lo primero no es una cifra, es una pregunta: ¿qué meses están completos? Si hubo un paréntesis de seis semanas sin apuntar, esos meses no pueden entrar en ninguna media, y sobre todo no pueden entrar como si fueran meses normales de gasto bajo.
Es el error más habitual de la revisión anual y produce conclusiones alegres y falsas: parece que en primavera se gastó poco cuando lo que pasó es que en primavera no se apuntó. Marca esos meses y sácalos de las medias.
Uno: la forma del año, mes a mes
Antes que ningún desglose, mira el total de cada mes en orden. No para juzgar ninguno, sino para ver el perfil: dónde están los picos y dónde los valles.
Casi siempre los picos tienen nombre y son los mismos todos los años: la vuelta al cole, diciembre, el mes del seguro, el IBI, las vacaciones. Y hay valles que tampoco son mérito de nadie: el mes de la paga extra no es un mes en el que se gastara menos, es un mes en el que entró más. Reconocerlos como estacionales es lo que evita la conclusión perezosa de «en septiembre nos descontrolamos».
Dos: separar lo que se repite de lo que ocurrió una vez
Dentro del año hay dos tipos de gasto que conviene no mezclar: el que aparece todos los meses y el que apareció una vez. La caldera que se rompió, la mudanza, el ordenador nuevo, la boda de tu hermano.
Si los dejas dentro, tu media mensual describe un año con una caldera rota, que no es el año que viene. Si los sacas, te queda una cifra que sí sirve para planificar, siempre que no cometas el error contrario: dar por hecho que el año que viene no habrá ninguna sorpresa. Habrá otras, distintas, y por eso conviene contarlas como bloque aunque no las cuentes una a una.
Tres: las categorías, pero por variación y no por tamaño
La lista de categorías ordenada de mayor a menor casi siempre dice lo mismo: vivienda arriba, comida después. Es verdad y no es útil, porque no te dice nada que no supieras.
Lo interesante es otra pregunta: qué categoría ha cambiado más respecto al año anterior, o entre la primera mitad y la segunda del año. Ahí es donde está la información nueva, porque una cosa que ha subido de forma sostenida durante seis meses es una cosa que sigue subiendo, y esa sí puedes decidir mirarla.
Cuatro: por persona y por sitio, si compartís libreta
Estas dos lecturas conviene hacerlas al final y con cuidado. La de persona porque es la que más fácilmente se convierte en un reproche, y porque solo significa algo si los dos apuntáis con el mismo nivel de detalle: si uno registra hasta el café y el otro solo lo grande, el reparto por persona mide quién apunta más, no quién gasta más.
La de sitio es la más subestimada. Ver el año repartido por lugares suele explicar cosas que la categoría no explica, porque una misma categoría cambia mucho según dónde se compre.
Qué sacar de todo esto
La revisión anual funciona cuando termina en una o dos decisiones concretas para el año siguiente, y falla cuando termina en un veredicto general sobre cómo se comportó la casa.
Una decisión buena suena a algo así: «los gastos anuales suman esto, así que vamos a apartar una parte cada mes» o «esta categoría ha subido de forma sostenida, la vamos a mirar cada mes durante un trimestre». Concreta, pequeña y comprobable.
Y hay una tentación que conviene resistir: la de fijar límites nuevos en cinco categorías el uno de enero. Un año de datos te dice muchas cosas, pero cinco cambios simultáneos no se pueden evaluar, porque cuando algo mejore no sabrás cuál de los cinco fue. Uno o dos cambios son evaluables. Cinco son un propósito de año nuevo.
Preguntas frecuentes
¿Y si solo tengo ocho meses apuntados?
Sirven, con una condición: saber qué falta. Ocho meses que no incluyen diciembre ni la vuelta al cole dan una media más baja que la real, así que la cifra vale para comparar categorías entre sí pero no para calcular lo que cuesta un año. Es un buen punto de partida siempre que no lo trates como un año completo.
¿Debo quitar los gastos excepcionales de la media?
Conviene calcular las dos cifras y quedarse con las dos. La media sin excepcionales te dice cómo es tu vida normal; la media con ellos te dice lo que de verdad salió de casa. Planificar solo con la primera es lo que hace que cualquier avería parezca un desastre, porque el presupuesto no tenía ningún sitio donde ponerla.
¿Con qué frecuencia tiene sentido hacer esta revisión?
Una vez al año es suficiente para esta lectura completa, y una revisión trimestral más corta ayuda a que la anual no traiga sorpresas. Lo que no suele aportar es hacerla cada mes con la misma profundidad: un mes no contiene la estacionalidad, así que mirarlo con lupa produce muchas conclusiones que se caen solas al mes siguiente.
Los datos del primer trimestre son mucho peores que los del resto. ¿Los uso?
Depende de por qué son peores. Si es porque estabas aprendiendo a apuntar y faltan cosas, márcalos como incompletos y déjalos fuera de las medias. Si es porque de verdad se gastó más, son el dato más interesante del año. Distinguir una cosa de la otra suele ser fácil: mira el número de apuntes por mes, no solo el importe.
Pruébalo un mes
Fambook le da a una casa una sola libreta compartida: cualquiera apunta un gasto en segundos, cada apunte dice quién lo hizo, y el mes suma en un sitio en vez de en dos. Apunta sin cobertura y sincroniza después. Apuntar, categorías, presupuestos, estadísticas, importar y exportar en CSV, sincronización y compartir entre dos personas son gratis: la suscripción solo te compra teclear menos.