F Fambook Descargar Fambook

Un ticket con verdura, detergente y una tarjeta de cumpleaños

El ticket del súper trae comida, limpieza y un regalo en la misma línea. Dividirlo en tres es exacto e insostenible; meterlo todo en alimentación es rápido y falso. Se trata de elegir el error.

Sales del súper con una compra de cincuenta y tantos euros. Dentro hay tomates, leche, un paquete de detergente, pilas, champú y una tarjeta de cumpleaños para el compañero de clase de tu hija. En el banco eso va a aparecer como un único cargo con el nombre de la cadena, y en tu registro tienes que ponerle una etiqueta.

La discusión de siempre es si dividir o no. Y la manera útil de plantearla no es cuál de las dos opciones es correcta, porque las dos se equivocan en algo, sino cuál de los dos errores te molesta menos en el sitio donde de verdad miras los números.

Los dos errores, con nombre y apellido

Si metes todo el ticket en alimentación, tu categoría de comida sale abultada de forma constante, porque cada mes lleva dentro una cantidad indeterminada de limpieza e higiene. El total de la casa está bien, la comparación con otros meses también funciona, pero el número de alimentación no significa lo que dice. Es un error estable, y los errores estables se pueden vivir: si todos los meses tienen la misma contaminación, comparar meses sigue teniendo sentido.

Si divides el ticket línea por línea, el número es exacto el primer día, aceptable la primera semana e imposible al mes. Y cuando lo dejas, no lo dejas del todo: divides los tickets grandes y no los pequeños, con lo que tu categoría de alimentación pasa a tener una contaminación variable. Eso sí que rompe la comparación entre meses, porque ya no sabes si un mes subió por comer más o por haber dividido menos.

La regla del bulto

El punto medio que aguanta el paso del tiempo es sencillo: la compra entera va a alimentación por defecto, y solo se saca lo que destaque. Destaca lo que sea grande respecto al ticket, o lo que sea claramente de otra cosa y te interese seguir por separado. Una tarjeta de dos euros no destaca; una freidora de aire de sesenta, sí; un pack de pañales grande, probablemente también, si tienes un bebé y quieres saber lo que se lleva.

Lo bueno de esta regla es que decide sola en casi todos los tickets y no te obliga a pensar mientras guardas la tarjeta. Lo malo es que el umbral es tuyo y nadie te lo puede dar hecho; conviene fijarlo una vez, decírselo a quien también anota en casa, y no cambiarlo cada mes.

La cesta de la compra no es lo mismo que la compra grande

Muchas casas mezclan dos cosas distintas bajo la misma etiqueta: la compra semanal, que es bastante estable, y la reposición grande de mes o de temporada, que va a saltos. Si te interesa saber cuánto cuesta comer en tu casa, separar esas dos cosas ayuda más que separar el detergente del tomate. Basta con marcar la compra grande con una palabra, sin cambiar de categoría.

Con eso, un mes con dos compras grandes deja de parecer un mes de descontrol, y se ve lo que es: dos compras grandes. La cesta semanal, mientras tanto, sigue siendo comparable de una semana a otra.

Si al final del mes el número no te dice nada

Hay una prueba que ahorra discusiones. Mira el total de alimentación del mes pasado y pregúntate si con esa cifra podrías hacer algo o entender algo. Si la respuesta es sí, tu nivel de detalle es suficiente y no necesitas dividir más. Si la respuesta es que ese número no te dice nada porque sabes que lleva dentro cosas que no son comida, entonces sí compensa sacar las dos o tres categorías que lo ensucian, y solo esas.

Casi nunca hace falta más detalle del que ya tienes. Lo que suele faltar no es precisión, es constancia en el criterio: que dentro de seis meses el ticket del súper se clasifique igual que hoy, para que el número de entonces y el de ahora se puedan poner uno al lado del otro.

Preguntas frecuentes

¿Meto la limpieza y la higiene en alimentación o aparte?

Cualquiera de las dos vale mientras sea siempre igual. Dentro de alimentación es cómodo y hace que esa categoría esté un poco inflada de forma constante, lo cual no impide comparar meses. Aparte da un número de comida más limpio, pero solo si estás dispuesto a separarlo en todos los tickets, siempre. La opción que no funciona es hacerlo unas veces sí y otras no.

¿Cómo saco el regalo que compré en el súper?

Anotando dos líneas para el mismo ticket: una con el importe del regalo en su categoría y otra con el resto en alimentación. Es la excepción que casi siempre merece la pena, porque los regalos son un gasto que interesa ver junto a lo largo del año y, si se quedan repartidos dentro de la compra, no aparecen en ningún sitio.

¿Y si compro en la frutería, en el mercado y en el súper?

Todo eso es la misma categoría, aunque sean tres tickets y tres sitios. Lo que interesa es el total de lo que cuesta comer en casa, no el reparto entre establecimientos. Si además te apetece saber cuánto va a cada uno, la información ya está en el nombre del comercio de cada apunte y no hace falta crear categorías nuevas para eso.

¿Compensa escanear o fotografiar el ticket?

Compensa cuando el ticket es grande o cuando hay algo que vas a querer separar después, como una devolución o un gasto que te van a reembolsar. Para la compra semanal normal casi nunca aporta, porque nadie vuelve a mirar esos tickets. Si vas a guardar fotos, hazlo solo con los que tengan una razón concreta, o acabarás con un archivo que no se consulta.

Pruébalo un mes

Fambook le da a una casa una sola libreta compartida: cualquiera apunta un gasto en segundos, cada apunte dice quién lo hizo, y el mes suma en un sitio en vez de en dos. Apunta sin cobertura y sincroniza después. Apuntar, categorías, presupuestos, estadísticas, importar y exportar en CSV, sincronización y compartir entre dos personas son gratis: la suscripción solo te compra teclear menos.

Descargar en el App Store

Artículos relacionados

Todos los artículos